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Más información acerca del dolor neuropático
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas del dolor neuropático se describen habitualmente como dolor punzante o similar a una descarga eléctrica. Estos síntomas suelen empeorar por la noche.
Otros síntomas frecuentes del dolor neuropático incluyen:
- Alodinia – dolor generado por algo que normalmente no provoca dolor, como el estímulo táctil leve.
- Hiperestesia – una respuesta excesiva al tacto, por ejemplo el roce de las sábanas.
- Hiperalgesia – una respuesta dolorosa excesiva hacia algo que normalmente es doloroso.
- Hiperpatía – dolor que persiste incluso después de haber eliminado la causa del dolor.
- Parestesias y disestesias – sensaciones anormales y desagradables descriptas como hormigueo y pinchazos con agujas.
¿Cómo influye el dolor neuropático sobre los pacientes, sus familiares y quienes los cuidan y atienden?
El dolor neuropático puede influir de forma significativa sobre el funcionamiento cotidiano y la calidad de vida. Muchas personas con este trastorno tienen dificultades para dormir, para concentrarse, falta de energía y somnolencia. A causa del dolor crónico, algunas personas no pueden trabajar, caminar o incluso vestirse porque el contacto de la ropa sobre la piel genera un ardor insoportable.
Los trastornos nerviosos que provocan dolor pueden ser una carga económica considerable, ya que los pacientes tratan de buscar alivio para el dolor. Además, con frecuencia se presentan otros trastornos concomitantes, como la depresión, y hay más probabilidades de que utilicen los servicios de atención de la salud. Se calcula que el monto total promedio por los cargos de atención de la salud es tres veces mayor entre las personas con trastornos nerviosos dolorosos, en comparación con la población general.
Asimismo, muchas veces no se considera el impacto de esta enfermedad sobre los familiares y las personas a cargo del cuidado y atención de quienes padecen estos trastornos. No sólo debido a las consecuencias sociales, sino que a menudo existe un factor de estrés y frustración que agobia a los familiares y a aquellos que cuidan del paciente, un sentimiento de impotencia por no poder ayudar a su ser querido.
¿Cuáles son los distintos tipos de dolor neuropático?
Hay varias clases de dolor neuropático. Éstos incluyen:
- Neuropatías periféricas dolorosas, como algunos casos de neuropatías diabéticas periféricas – una complicación de la diabetes que afecta el tejido nervioso.
- Neuralgia postherpética – dolor persistente o recurrente en la zona de la erupción del herpes zoster (culebrilla).
- Neuralgia del trigémino – períodos de dolor facial agudo y punzante cerca de la nariz, la boca, los ojos y las orejas, intercalados con períodos sin dolor.
- Neuropatías por compresión como el síndrome del túnel carpiano – dolor en la mano y la muñeca.
- Dolor del miembro fantasma – una sensación de dolor que se origina de una zona de un miembro amputado.
- Esclerosis múltiple – dolor en varios lugares de los miembros inferiores y superiores.
- Dolor posterior al accidente cerebrovascular.
- Neuropatías periféricas asociadas al VIH – una amplia gama de trastornos dolorosos observados en personas infectadas por VIH. Tanto como el 50% de las personas infectadas por VIH padece de neuropatía periférica durante el transcurso de sus vidas.
- Dolor neuropático relacionado con el cáncer (inducido por el tumor o la quimioterapia).
- Dolor neuropático inducido por fármacos.
- Algunos casos de dolor de espalda y cuello.
- Distrofia simpática refleja también conocida como síndrome de dolor regional complejo – un síndrome neurológico crónico.
¿Cómo se trata el dolor neuropático?
Los síntomas del dolor neuropático pueden ser de leves a discapacitantes y en general son progresivos. Los tratamientos pueden incluir antidepresivos, opiáceos, antiinflamatorios no esteroideos y anticonvulsivantes; no obstante, sólo unos pocos están aprobados para el tratamiento del dolor neuropático.
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